"Los teleféricos son irresistibles"

El ingeniero de proyectos Christian Obexer habla de su trabajo con los teleféricos

El sueño de construir teleféricos se ha hecho realidad

Ya en su infancia, Christian Obexer, originario de Tirol del Sur, construía maquetas de teleféricos y soñaba con construir uno de verdad cuando fuese mayor. Hoy su deseo de la infancia se ha hecho realidad y el entusiasmo por su trabajo se ve en su rostro. Christian se decantó por la construcción de teleféricos porque quería trabajar en un ambiente variado: en la ingeniería de proyectos es necesario, además de las habilidades técnicas, una mentalidad orientada a la solución. En la cuarta y, por el momento, última parte de la serie de vídeos narrativos «We move…», Christian Obexer explica por qué le fascinan los teleféricos y por qué le satisface tanto su trabajo como ingeniero de proyectos. El vídeo de Christian se realizó durante la puesta en marcha del teleférico Jennerbahn en Schönau am Königssee (Alemania).

Cita

Fotografía de retrato Christian Obexer

«Para una persona con dotes técnicas, un teleférico es lo más: el extraordinario vínculo entre la mecánica, la electrotécnica, y la ingeniería estructural y civil en una máquina de kilómetros de longitud es irresistible».
 

- Christian Obexer, 40 años, ingeniero de proyectos en LEITNER ropeways

La combinación ideal entre el trabajo de oficina y el de campo

Christian Obexer con Tablet

Christian Obexer lleva trabajando 10 años en LEITNER ropeways, en Vipiteno. Después de completar sus estudios de Ingeniería Civil, en 2009 comenzó su carrera profesional en LEITNER ropeways realizando cálculos estructurales. Desde 2013, trabaja como ingeniero de proyectos y se ha encargado de la construcción de teleféricos en varios países. Para ello, comienza realizando el diseño técnico del vehículo, acompaña la fase de construcción y finalmente se encarga de la puesta en marcha y la aceptación. Christian nunca se aburre en su trabajo: dentro de un proyecto se le exigen diferentes funciones, ya que no solo actúa como técnico, sino también como negociador, representante, coordinador, organizador, y gestor de conflictos y crisis, incluso entre el personal. «Las condiciones cambian constantemente, por lo que se necesita un alto grado de flexibilidad, a veces también diplomacia y, hasta cierto punto, incluso empatía para mediar de forma constructiva entre las diferentes partes, como los clientes, las autoridades y los propios compañeros», explica Christian. «Para mí es apasionante trabajar en el sector de los teleféricos y vivir su desarrollo de primera mano, sobre todo porque se está reconociendo, de forma lenta pero constante, el potencial que ofrecen estos sistemas en el transporte local de las zonas urbanas».

Terminar un proyecto le llena de gran satisfacción y lo tiene claro: para un ingeniero de Tirol del Sur, trabajar en la construcción de teleféricos es una de las salidas laborales más interesantes que hay.

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